Curiosa esta gente que se dedica a colgarse de las piedras ¿Verdad?
Hay que estar tonto para meterse después del trabajo o los estudios debajo de un panel desplomado durante horas y horas, chupando magnesio y otras inmundicias, escaparse a la menor oportunidad al medio del monte a darse de cabezazos contra una roca y encima, dar la chapa a los amigos intentándoles explicar que si aquel canto era bueno, que si era malo, que si aquella vía era solo 8a y no 8a+…
Pues más curiosos y más tontos aún los que viven por Lugo, lugar ciertamente inhóspito para la práctica de la escalada deportiva.
Llueve, hace frio y no hay mucha roca… ¿Con todo esto aún hay quien escale por estos andurriales?
Pues sí:
Un club poblado por irreductibles escaladores resiste todavía y siempre…